A Clara siempre le gustaba ir muy bien terminada, fuese a donde fuese, siempre tenía que ir perfectamente arreglada. Todo lo que llevaba tenía que conjuntar, tanto las horquillas, los coleteros, las pulseras, los pendientes, los complementos en general tenían que ir a conjunto con la ropa y los zapatos. Perfecta y detalladamente terminada de la cabeza a los pies.
Opto por ponerse una minifalda plisada con una blusa blanca ajustada al pecho con un fino cinturón azul marino. Se puso unos calcetines por debajo de la rodilla, de color azul marino con una ralla horizontal roja y otra blanca en el borde. Se puso sus nuevas converse rojas, esas que le regalo su madre por su santo y que tanto le gustaban. Cogió un par de pulseras plateadas, unos pendientes con forma de ancla y una chaqueta azul marino.
Se planchó delicadamente su larga melena rubia, la acompaño con unas pequeñas horquillas a cada lado, dividiendo en dos su largo flequillo y se maquillo un poco.
-Lista.-Afirmó Clara.
-Pues vámonos ya.
-Un momento, se me olvidaba preguntarle a mi madre.
-Bueno, llámala, pero date prisa que estará a punto de llegar.
Clara tomo su móvil y marco el número de su madre. Comunicaba.
Probó a marcar otra vez. Ya daba señal.
-Si, digame.
-Mamá, soy yo.
-Hola cielo, ¿que ocurre?
-Nada importante, mama, solo quería preguntarte si me dejarías ir al cine con Inma de aquí a un rato.
-No lo sé cielo, ¿has hecho los deberes?
-Si, los he terminado ya hace un rato.
-Y el dormitorio, ¿lo has recogido?
-Si, y también he puesto la lavadora como me dijiste.
-No sé yo...
-Por favor mama, te prometo que no llegare muy tarde.
-Pero cielo mañana es martes y tienes que madrugar.
-Por eso mami, porfa...
-Bueno, pero tempranito a casa ¿vale?
-Vale mama, muchas gracias. Te quiero.
-Yo mas cielo.
Cuelga el teléfono.
-Luz verde, Inma.
-Estupendo, coge tus cosas y vámonos.
Con su bolso en mano, un chaquetón y un pañuelo para el cuello, Clara se decidió a bajar hacia el recibidor junto a Inma.Llamaron a la puerta.
-Debe ser el. Dijo Inma. Acelerando el paso bajo las escaleras, abrió la puerta y allí estaba.